viernes, 25 de marzo de 2011

Sobre el bla bla bla...



Una de las reflexiones que me he hecho conociendo el Génesis es la de preguntarme por qué si Dios estaba solo en el momento de la creación precisaba hablar para manifestar sus intenciones creativas.



Es evidente que la Biblia es un libro manipulado, mal traducido, incompleto, etc. sin embargo no deja de ser también un relato metafórico que encierra grandes conceptos y este del habla es uno de ellos.

Si se resalta el hecho de que Dios hablaba estando solo es por el hecho de que el habla es importante sencillamente. Yo no me lo creo al pie de la letra pero lo tomo como base para desarrollar mi idea

Nosotros mismos manifestamos la importancia del lenguaje, del habla. Vemos como nuestro dialogo interior, nuestros pensamientos los manifestamos a través de dialogo, hablamos pues con nosotros mismos.

Una palabra puede sanar así como puede inducir un estado que origine una enfermedad.
Una palabra puede anular una esperanza así como una palabra puede generar miles de esperanzas y futuros mejores.


Dice un dicho que si tenemos dos orejas y una boca es porque tenemos que hablar la mitad de lo que escuchamos.

Yo añado que las orejas están más arriba que la boca pues seguramente es más importante saber escuchar que hablar ya que si se habla cuando se ha escuchado, las palabras están más razonadas y son más directas.

La voz es lo opuesto al silencio, son los dos antagónicos.
El habla es un don majestuoso que solo los humanos tenemos.
Quizás será por eso que fue dicho: Habla solo cuando tus palabras sean más constructivas que tu silencio, y habla cuando sepas que lo que vas a decir es verdad y no una suposición, vas a construir y no a destruir,

Creo además, hablando del hablar, que la metáfora de la Torre de Babel es que el hombre fue condenado a entenderse a través de la palabra mientras que antes, y estoy seguro que dentro de un tiempo lo volveremos a desarrollar, nos entendíamos con la telepatía y así el entendimiento era más directo, a veces aun hablando horas y horas no hay entendimiento

Siempre me han gustado los conceptos relacionados con la comunicación, de hecho he dado algún curso sobre el tema. Hay la comunicación horizontal, la comunicación vertical y la que yo he definido como diagonal, pero ese es otro tema.

Y hablando del habla a mi padre le oí decir en una ocasión:
“Es curioso para manifestar conmiseración a una persona se dice de ella que es un pobre diablo, en cambio para insultarla se dice que ella que es un perro”.
Y lo escribo como ejemplo de un hablar que se expresa mal.

Basado en esa reflexión caí en la cuenta que a veces da la sensación de que todo lo entendemos al verrés.

Un ejemplo Jesshua del agua hizo vino y nosotros del vino hacemos agua.
Es por todo eso que no me extraña que se les haya llamado salvajes cuando en realidad son más sabios. Me estoy refiriendo a los indios.

Y sobre el hablar y el silencio llego hasta mi estos profundos párrafos del libro: "Ni lobo ni perro. Por senderos olvidados con un anciano indio" de Kent Nerburn.


“Nosotros los indios sabemos del silencio. No le tenemos miedo.
De hecho, para nosotros es más poderoso que las palabras…. nuestros ancianos fueron educados en las maneras del silencio, y ellos nos transmitieron ese conocimiento a nosotros.
Observa, escucha, y luego actúa, nos decían.
Ésa es la manera de vivir.
Observa a los animales para ver cómo cuidan a sus crías.
Observa a los ancianos para ver cómo se comportan.
Observa al hombre blanco para ver qué quiere…
Siempre observa primero, con corazón y mente quietos, y entonces aprenderás.
Cuando hayas observado lo suficiente, entonces podrás actuar
Con ustedes es lo contrario.
Ustedes aprenden hablando.
Premian a los niños que hablan más en la escuela.
En sus fiestas todos tratan de hablar.
En el trabajo siempre están teniendo reuniones en las que todos interrumpen a todos, y todos hablan cinco, diez o cien veces… y le llaman "resolver un problema".
Cuando están en una habitación y hay silencio, se ponen nerviosos.
Tienen que llenar el espacio con sonidos.
Así que hablan impulsivamente, incluso antes de saber lo que van a decir
A la gente blanca le gusta discutir.
Ni siquiera permiten que el otro termine una frase.
Siempre interrumpen.
Para los indios esto es muy irrespetuoso e incluso muy estúpido… si tú comienzas a hablar, yo no voy a interrumpirte.
Te escucharé.
Quizás deje de escucharte si no me gusta lo que estás diciendo.
Pero no voy a interrumpirte… cuando termines, tomaré mi decisión sobre lo que dijiste, pero no te diré si no estoy de acuerdo, a menos que sea importante... de lo contrario, simplemente me quedaré callado y me alejaré.
Me has dicho lo que necesito saber…
No hay nada más que decir.
Pero eso no es suficiente para la mayoría de la gente blanca.
La gente debería pensar en sus palabras como si fuesen semillas.
Deberían plantarlas, y luego permitirles crecer en silencio.
Nuestros ancianos nos enseñaron que la tierra siempre nos está hablando, pero que debemos guardar silencio para escucharla.
Existen muchas voces además de las nuestras.
Muchas voces…”.




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