jueves, 16 de junio de 2011

Desde mi alma de hijo de italiano




La mujer es como el hombre, el templo del espíritu.
La mujer a diferencia del hombre es más bella, más hermosa porque además de ser un templo del espíritu como lo es tambien el hombre, ella es además el templo de la vida.

Desde lo más profundo de su ser, como el universo, nace la vida.
Su matriz, tras el sublime acto de la concepción, se expande como se expande el universo, si igual, igualito que el universo.

Cuando su óvulo, la célula más grande del ser humano, es fecundada por el espermatozoide, que es la célula más pequeña del cuerpo humano, se produce un milagro que los científicos que por primera vez lo observaron en imágenes lo definieron como "la danza de la vida".

Esa danza, ese milagro, consiste en que los 108 espermatozoides, ni uno más ni uno menos, que están esperando a ver quién es el elegido, se ponen todos alrededor del ovulo que se suelta de las paredes del ovario y empieza a girar en el vacio uterino.

Los cientificos no saben si es por la agitación de las colas de los espermatozoides, o por la rotación terrestre, pero ese ovulo rodeado por los espermatoides, como rayos de sol dibujados por un niño o niña gira suspendido en el vacio uterino. 

Si amigos míos, ¡ya somos soles desde el principio mismo de nuestra vida¡



Una mujer cuando fecunda una nueva vida entrega una parte de su alma a su hijo/a   -el padre da la genética-

Una mujer es para mí la viva imagen del universo.
Es la dadora de vida, es la Diosa que perpetúa el misterio

Por eso una mujer es hermosa, solo por el hecho de ser mujer.

Dicen que Dios creó primero al hombre y luego a la mujer.
Dicen que porque lo primero que se hace siempre son las pruebas y luego el modelo que se quiere definitivo.

Puede ser, pero yo creo que no.
Yo creo que Dios hizo primero a la mujer porque Dios lo hace perfecto todo a la primera.
Después hizo al hombre y en su infinito amor fue la mujer quien le sugirió a Dios hacernos creer a nosotros los hombres que fuimos nosotros los primeros en ser creados. 

Así fue como la mujer ya dio pruebas de su amor con “A” mayúsculas y fue por eso que Dios aceptó.



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