jueves, 7 de agosto de 2014

Creando universos


El hombre es el centro del Universo.


El hombre es el centro del universo pero de su propio universo.

Y cada hombre y cada mujer son el centro, cada uno de ellos, de su propio universo.

Y este concepto, así escuetamente expresado lo expongo totalmente exento de pedantería o vanidad.

El hombre es un reflejo holográfico del Universo y ello para que, teniendo en su interior la vastedad del Universo que lo contiene, pueda reconocer y conocer afuera lo que latente él tiene dentro.

 La imagen de la izquierda son células del cerebro  con sus diferentes interconexiones y la de la derecha es una simulación del Universo actual que caracteriza un gran grupo de galaxias (las amarillas brillantes) rodeadas de miles de estrellas, galaxias y materia oscura.


Mirando con el microscopio nuestra naturaleza física nos podemos apercibir de que la naturaleza que observamos en nuestro interior es casi idéntica a la naturaleza que vemos al exterior de nosotros con el telescopio; cambia solo la magnitud.

Estamos, podría decirse, en un punto cero de un equilibrio relativo entre lo inmensamente grande y lo inmensamente pequeño.


Nosotros también somos un Sol, y al igual que en el Universo en el que los soles son el punto cero de giro del Sistema Solar que coordina e instruye nosotros somos el centro de nuestro universo.

Asi en mi universo los seres que me rodean vendrían a ser, metafóricamente expresado, los planetas que giran a mí alrededor de mí, unos más cercanos y unos más lejanos.

Y, como paradoja de comprensión yo, que soy centro de mi universo, soy al mismo tiempo planeta en el universo de alguien a quien mi corazón y mi presencia le son cercanos.

 
El todo es ante todo mente.

Nuestra realidad, toda la que construimos y edificamos siempre es en primer término mente.

El coche que veo, el ordenador que manipulo, la casa en la que habito, la calle que tránsito, el sistema de regadío del jardín por el que paseo, la canción que escucho, todo, absolutamente todo es mente en primer lugar.


Y dado que la mente está al origen de toda la creación y dado que creamos el futuro con nuestros pensamientos no es pues de extrañar que si en nuestro interior habitan más los pensamientos destructivos el universo que nos rodea sea una expresión a escala mayor de esa destrucción que se gesta en nuestro interior.

Los cataclismos naturales, los desarreglos climáticos, todo lo que ante nosotros se manifiesta como procesos destructivos son un reflejo de nuestro interior ya que lo inmensamente pequeño y lo inmensamente grande son exactamente iguales.

Y como efecto de ese proceso está la propia degeneración, no solo de nuestro físico sino tambien y sobretodo de nuestro mental que está al origen de todo lo manifestado.

Es por tanto válida la expresión de que:
"Nos estamos volviendo locos¡".


El regreso a la naturaleza y la conexión con nuestro interior profundo desde el cuál brota como manantial la realidad que construimos coloreada por la intención verdadera del pensamiento primario es, tal vez, la única solución para cambiar nuestra presente-futura realidad.


Pero como digo casi siempre, esto es solo un mymind mía más.



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