sábado, 7 de marzo de 2020

Reflexiones de un día, del día a día, y de un día de hace ya días.


Para comentar un tercer aspecto que sustenta una reflexión mía, empiezo por hacer lo mismo con dos aspectos que lo preceden y lo complementan.

Hace tiempo hice, durante la temporada estival, trabajos de artesanía.
Era una forma de ayudar a la economía personal.


Una de las cosas que constaté, y como yo coincidían compañeros que hacían cosas parecidas a las que yo hacía, es que a veces daba la sensación de que había en el aire una especie de orden o de directriz, que hacía que todos los clientes solicitasen el mismo modelo, de entre un extenso catálogo o la misma combinación de colores de entre un amplio surtido, y eso pasaba más de una, más de dos y más de muchas veces.

Se preveía unos materiales en base a la demanda y ese día, o los días siguientes, las demandas eran de materiales de los que no había existencia. La mayoría pedía el mismo material.
Era realmente curioso.

Reponías los materiales que faltaban y la demanda ya nada tenía que ver con esos materiales.
Eran otros y eran repetitivos y numerosos.
Era como si se siguiese, vuelvo a decir, una orden tácita que estaba en el aire.


Nunca he sido un buen jugador de fútbol, pero he jugado y juego algo al fútbol.
Una de las cosas que he constatado es que cuando quedamos los compañeros para jugar es prácticamente imposible que todos nos encontremos puntualmente a la hora acordada.

Cuando eso me pasa, y no me pasa solo cuando quedamos para ir a jugar al fútbol, me doy cuenta que lo mismo sucede en muchos ámbitos de la vida, no solo el fútbol.
Y lo mismo me cuentan que les ocurre a casi todas las personas con las que lo he comentado.
Es realmente asombroso.


Ahora viene el tercer aspecto resultado del relato de estas dos experiencias.

Dos relatos en el quedan reflejadas dos ideas bien definidas.
Una, el acuerdo tácito de las personas para la elección de algo.
Dos, la dificultad de ir todos a una, con la misma intención.


Ahora, que en este tiempo mucho se habla de la teoría de la conspiración en lo que se refiere a los hechos y acontecimientos que en el mundo se suceden, como, por ejemplo: Corona virus ahora, club Bidelberg, Impeachment a Trump, subida del tipo de interés en el Banco Mundial etc., en el pasado inmediato, yo me pregunto, ¿puede haber realmente una conspiración en lo oculto? Mmmm…

Pues puede que sí y puede que no, al menos tal como yo lo pienso.


De la manera como lo dan a entender quienes divulgan la idea de la conspiración realmente me cuesta tomar por cierto esa idea tal como la expresan.

De la manera como creo que es el ser humano, nuestra historia, la forma de ser pues creo que es más de lo que podemos llegar a creer.

Poner de acuerdo a un grupo de personas para mantener un silencio o para orquestar un programa de actuación es más complejo de lo que parece a simple vista…, para algo tan sencillo como ser puntuales para jugar un simple partido de fútbol y más entre colegas es harto difícil, imaginemos sostener una mentira de gran escala.

En una ocasión un buen amigo mío me contaba que el único interés de las personas de poder era ganar más poder y, también y casi, sobre todo, ganar más dinero.


Es como un life motiv, y esta intención, este objetivo de vida son los que sostienen la acción y los orígenes de programas que se ejecutan y se ejercitan cada día, al menos por la mayoría de las personas, y cuando más arriba en la pirámide social que entre todos formamos más y más fuerte.

Esta energía, este empeño es parecido al que yo sentía, al que sentíamos mis compañeros de trabajo estival al que hacía mención justo al principio. 
Y es este “algo” que no sé bien cómo definir, es el que hace que esos programas, que parecen un complot en la sombra, vayan perfectamente engranados, perfectamente secuenciados.


Decía un parte de un texto de una canción:
Nuestra sociedad es un buen proyecto para el mal…”,
Y a ello yo añado que lo visible, al ser un reflejo de lo invisible, y por invisible entiendo la base real de la intención, de los pensamientos, es casi una consecuencia lógica de que todo vaya como va y como se prevé que vaya a ir.

Siempre ha habido intrigas de poder, manipulaciones en la trastienda y en lo oculto.



Al no haber una exposición clara de las intenciones, al no exponer a plena luz del sol las acciones, siempre un velo de desconfianza, de explicarse cada uno a su manera lo que puede ser que pasa, quedará una sensación de misterio y, tal vez, de engaño.


Muchas veces en pêtit-comité digo que me gustará, llegado el momento de mi gran viaje, que alguien me expliqué realmente, entre tantas y tantas cosas:

si Juan XXIII y Juan Pablo I fueron asesinados, 
si el 11 de septiembre fue una gran mentira, 
si Marilyn Monroe fue asesinada, 
si Nikita Khrushchev fue apartado del poder forzadamente, 
si el corona virus realmente es el efecto de un fallo de un laboratorio de experimentación biológica, 
si es cierto que el bombardeo de noticias con el corona virus está orquestada para infundir el miedo, 
si …, 
si …, 
si …,


En fin, lo dicho reflexiones o, como también suelo citarlas, My Minds mías.

miércoles, 4 de marzo de 2020

De ver, mirar y observar… bis


Hay una afirmación que dice:
Es imposible reconocer algo de afuera si ese algo no está, también adentro
Me refiero evidentemente al hombre y a su psiquismo.


Quizás este axioma es la base del porqué de la experimentación, de la vivencia, es la raíz misma de la vida.
Necesitamos experimentar para desarrollar conciencia.


Uno de los axiomas o verdades universales enuncia que, "Tal como es arriba es abajo".
Si es cierto, que lo es, tenemos que, en base a ese mismo axioma podemos entonces deducir que el universo es como nosotros, o, mejor dicho, nosotros somos como el universo. 
Cambia solo el tamaño.

Entonces, por esa misma razón, si nosotros experimentamos y tomamos conciencia puede ser cierta la expresión de que:
"el universo toma conciencia también de sí mismo a través de nosotros".


Y lo hace a través de la experimentación y la conciencia que nosotros, como seres humanos, desarrollamos.

Nosotros tomamos conciencia del universo que nos contiene y el universo toma conciencia de si mismo a través de nuestra experimentación.

Un científico francés, autor de la teoría del desdoblamiento del tiempo y del espacio, afirma que todo en el universo es información, todo es flujo de información en ambos sentidos.
Yo emito una información y yo recibo una información.

En la física cuántica se explica y se demuestra que dos partículas que han estado juntas, aunque después estén separadas por un infinito espacio una variación en una repercute en la otra y viceversa.



Eso es una demostración del flujo de información.

Decía una leyenda oriental que cuando dos hombres se dan la mano, una parte del uno va al otro y otra parte del otro va al uno, de tal manera que allá donde estén, el uno y el otro estarán siempre unidos.

Es lo mismo pero dicho de diversas formas.

Entonces nuestro papel colectivo e individual es importante.

Yo influyo en el resto, como el resto influye en mí.
El resto, conmigo dentro, influye e influimos en el Universo como el Universo influye en nosotros y en mí.
Es la ley.


Entonces ha de haber fuerzas que nos llevan en una u en otra dirección.
Nosotros, si bien aún relativo, tenemos un gran poder de acción y de influencia, y subestimarlo es disminuir una capacidad innata que tiene, su justo valor, ni más ni menos.

Si yo veo a un ángel, el ángel también me ve a mí.
Del mismo modo, si veo a un demonio, el demonio que veo, también él me ve a mí.

Hay siempre un flujo de información en ambos sentidos y, observador y observado se influencian mutuamente.

Recuerdo que, en una ocasión, de visitas en un país sudamericano, se acercó hasta el hotel donde desayunábamos un indio guaraní.
Vendía objetos y, por unas monedas, se dejaba también fotografiar.

El cicerón del grupo en el que estaba nos dijo:
No subestiméis su ofrecimiento de foto. Para él es un gran sacrificio el que debe hacer para ganar sustento, ya que está convencido de que en la foto se queda atrapada y para siempre una parte de su alma, una parte del alma de la que él se desprende”.

Me impresionó está realidad, este hecho.

Me imagino que, en su construcción mental del proceso de la fotografía y que él difícilmente puede comprender en su totalidad, perder una parte de su alma debió y debe de ser la respuesta que encontró al hecho de ver que en un trozo de papel fotográfico quedaba impresa su imagen. Su composición de la realidad es que perdía un poco de su alma.

Vernos reflejados en un espejo, o en un río, las primeras veces para un hombre debió de ser impactante, quizás fue el primer paso del autoconocimiento, es decir del tomar conciencia de sí mismo.



Quizás, y no tengo duda de ello, la Idea Creante decidió, a través de los Dioses primero, y a través de los hijos de los dioses después   -dioses éstos también en potencia y en si mismos-   utilizar nuestra conciencia para ser consciente de sí mismo.

De hecho y en escala diferente, vuelvo a reiterar, lo grande y lo pequeño son idénticos.




Entonces quizás, el pensamiento es un reflejo físico de la consciencia, ya que si:
"Pienso, luego existo…".

Será entonces que si existo..., soy consciencia.

Y dado que el pensamiento es clave, solo para acabar, y ahora en este tiempo de tanta turbación, transcribo una frase de J.P. Garnier Malet:

Nuestro pensamiento:
Cada uno debe de personalizar su pensamiento en la fuerza del Doble y sin ninguna duda, ya que los elementos que se desencadenan intentan perturbar todos nuestros conocimientos primordiales acerca del espíritu.
Dejad de lado todo pesimismo para mantener una confianza sin límites.
J.P.G.M.

domingo, 1 de marzo de 2020

De ver, mirar y observar…

No hay nada oculto que no verá la luz, quedó escrito proféticamente.


Ahora, que la física cuántica nos está dando nuevas pautas de entendimiento que proyectan nuestra conciencia individual y colectiva, así como nuestro pensamiento, hacía nuevos horizontes de comprensión y de conciencia, parece que en ese aspecto la profecía se está cumpliendo.

Podemos pensar que quizás ahora, mediante la física cuántica, entendemos y explicamos y nos explicamos fenómenos que antes solo quedaban en aras de la fe, la metafísica, la espiritualidad.

Todo tiene una causa, un porqué y tener, a su debido tiempo, esa explicación es cuestión eso, de tiempo.

Uno de los enunciados de la física cuántica nos dice que:
observador y observado se influencian mutuamente”.


Y un ejemplo sencillo de ello, cuando veo un paisaje hermoso, algo en mi interior se conmueve.
Si escucho una música hermosa, me embriaga una emoción.


Estos ejemplos permiten comprender esta reflexión.
Pero, ahora quiero profundizar en ello desde otra visión basada en dos películas.
Bueno, en una película y en una frase de un documental.

La película a la que me refiero es:
El médico” (The Physician)


La película "El médico” cuenta la historia de Rob Cole, un niño que se queda huérfano cuando su madre muere de una enfermedad misteriosa en un pueblo minero de la Inglaterra del siglo XI.
Con la promesa de convertirse en un médico y vencer a la propia muerte, viaja a Isfahan, en Persia, para estudiar medicina con el gran Ibn Sina.
A lo largo de una aventura llena de pruebas y desafíos, su búsqueda incansable de conocimiento le llevará a conocer la amistad y el amor verdadero.
El médico” es la adaptación cinematográfica del best-seller homónimo de Noah Gordon.

Aquí el enlace para ver el film:


Entre las muchas escenas, hay una que quiero aprovechar para explicar lo que quiero expresar.

Durante la trama del film, en la sociedad del siglo XI, nadie conoce cómo es el interior del ser humano.
Las creencias religiosas prohibían profanar el cuerpo.

En un momento determinado, el protagonista vence las resistencias y consigue hacerlo por primera vez, lo cuál le permite vislumbrar un nuevo horizonte.
Su maestro persa le pide que le cuente lo qué ha visto, para ambos se abre una nueva etapa, y ellos, sin saberlo abren una nueva etapa para la humanidad.

La otra escena a la que hacía mención que mencionaría es del documental “The Secret” en él expresan una idea que, al principio, me costó comprender.

El concepto es que, para los indios que se encontraron por primera vez con los conquistadores españoles les era imposible ver los barcos de éstos.
Lo único que podían observar era la variación en el oleaje que el barco provocaba y ello por el simple hecho de que les era imposible imaginar el barco, por eso, aunque lo vieran su cerebro no lo podía “interpretar”, no estaban habituados a “verlo”.

En ambos casos veo la aplicación de lo enunciado de que, observador y observado se interrelacionan mutuamente.


Entonces me surge una nueva e inquietante pregunta.

¿Qué estará pasando entonces con nosotros ahora mismo respecto de las cosas que aún no podemos ver?
Así cómo les sucedió a los protagonistas de la epopeya El médico.


¿Qué estará pasando entonces con nosotros si tal vez vemos solo algunos pequeños efectos de algo que nuestro cerebro aún no puede ver porque no alcanza a imaginarlo?
Así como les sucedió con el oleaje de las naves con los indios.

Puede ser entonces que, si hay una relación directa entre lo observado y el observador lo que vemos esté directamente relacionado con nuestra capacidad de “visualizar”.

Entonces, y por esa misma razón, los ET’s que ahora más se ven sean los de nivel más bajo.


Quizás por eso adquiere mucho valor una frase que escuché hace mucho tiempo, y que como mantra se repetía muchas veces, en la emisión de un programa de música donde se radiaban perlas de belleza inusual en composiciones musicales.

Buscad la belleza, es la única forma de protesta válida en este asqueroso mundo”.



domingo, 23 de febrero de 2020

Una My Mind del otro día


Por motivos de trabajo tuve que hacer un pequeño viaje.
Cuando conduzco me gusta mucho escuchar música.
Cuando no conduzco también me gusta escuchar música.

Pero el otro día, cuando por trabajo tuvo que hacer un pequeño viaje escuchando música tuve esta reflexión que a continuación detallo.

Antes de ello te invito a ver este vídeo que grabé en un momento de pausa de ese viaje al que hago mención.


Independientemente de que la música guste o no guste, no es por ello este escrito, ni este visionado, sino esta reflexión que quiero compartir y que es la siguiente.

Un receptor de radio cualquiera no es más que un aparato electrónico sabiamente diseñado para captar determinadas frecuencias.
Frecuencias que están siendo emitidas a través del éter y que bajo señales eléctricas un altavoz es capaz de reproducirlas.
De tal manera que nuestro oído las capta para, a su vez, volver a convertirlas en nuevos impulsos eléctricos que el cerebro decodifica.
Es decir, escuchamos y entendemos lo que oímos.

Ahora bien, frecuencias que se emiten hay muchas.
Unas son señal de audio y vídeo, lo que vemos en TV, otras son de voz, telefonía móvil, otras son de música y radio etc.

Todas viajan por el éter, todas están ahí.


Si te fijas en el vídeo, no solo grabo el altavoz por donde escucho la música que escuchaba, sino que también grabo el azul del cielo por donde viaja la música que escucho.

Ahí está lo que se escucha, pero ni se ve ni se siente traza de que ahí está esa música.
Sino fuera por el altavoz esa música que ahí viaja no llego a identificarla.

Y si a eso añado que con el receptor de radio solo sintonizo una de las miles de frecuencias que por ahí estaban viajando, llego a la conclusión que solo identifico una de las miles que ahí viajan tanto de móvil como de TV. pero..., están todas ahí.

Esa reflexión la llevo a otra mirada.
La otra mirada es la de la esencia que cada ser humano materializa con su sola existencia.
Somos algo que al igual que las frecuencias de música que no se ven, se puede decir que somos algo parecido.
Manifestamos una frecuencia de energía que se manifiesta solo por el hecho de ser y de estar.

Me parece un milagro, un sencillo milagro.

Manifestamos algo que está pero que al mismo tiempo no está.

Es como la música de mi vídeo..., cuando apago la radio del coche la música sigue ahí aunque no la "veo".

En fin..., My minds mías, ésta durante un viaje


Hacia el infinito y más allá....

martes, 18 de febrero de 2020

Me dió que pensar


La vinculación y el nexo de unión entre los simios y los hombres viene de muy lejos.

Al respecto añado que hay varias expresiones en castellano que siempre me han hecho gracia y me refiero explícitamente a las que tienen que ver con los primates, como por ejemplo:
  • ¡Qué mono estás¡
  • ¡Tiene el mono¡
  • ¡Se ha puesto el mono de trabajo¡
  • ¡Es una monada¡
  • ¡Aunque la mona se vista de seda, mona es y mona se queda¡
Está claro que el primate está muy cerca de nosotros. 
Nos han acompañado y nos hemos reído con ellos... 



Son personajes que se han colado en nuestra cotidianeidad y en nuestro imaginario colectivo... 



Incluso hemos aprendido de ellos, deberíamos aprender más de ellos......


En la escuela me hablaron de Charles Darwin y de su teoría de la evolución. 
Teoría que aparecía como muy pausible aunque con un eslabón perdido.

Él aseguraba que el hombre desciende del mono, pero no entendía dónde se hallaba ese salto cualitativo que hizo que nos hiciese bajar del árbol y volvernos homo-sapiens.

De un contactado de los Ángeles del ayer, Extraterrestres de hoy aprendí que la teoría de Darwin estaba equivocada.

Supe también que en su lecho de muerte Darwin entendió dónde estaba su error y el famoso eslabón perdido.

En la famosa escena de la película “2001 Odisea en el Espacio”, el simbolismo de la raza que toca el monolito y adquiere un valor de supremacía sobre el resto es muy, muy elocuente mostrando simbólicamente como el contacto con algo que es perfecto eleva la conciencia y la consciencia.


Pues bien, lo que aprendí de mi amigo el contactado a quien antes mencionaba es que la serpiente emplumada fue, tras una manipulación genética elaborada por los Dioses la que dio origen al soporte físico del alma y del espíritu que anida en el hombre.

Manipulaciones anteriores que no daban el resultado deseado en otras serpientes plateadas son las que dieron origen a unas razas de monos, de ahí que haya tanta semejanza entre unos y otros.


Sin embargo, también añadió que una humanidad que invirtió su proceso de evolución a causa del consumo de drogas llegó a inhibir y desprogramar procesos mentales y eso dio origen a los monos que están tan cerca de nosotros. 

De hecho, cuando se tiene la abstinencia de las drogas se dice comúnmente que: ”esa persona tiene el mono¡”.

Y se dice eso por el comportamiento y por los ademanes que se tienen y se manifiestan en el momento de la abstinencia forzada.
Y se dice eso seguramente porque en el inconsciente colectivo se guarda esa memoria. 

Pero, porque hablo de esto, me refiero a los monos:

Hablo porque el otro día vi un excelso documental de la BBC en la TV española.
Se trataba de “DINASTÍA”, un documental extraordinario que aconsejo ver.

Supe que se trata de una serie de documentales, pero yo solo vi ese.

En el visionado de una hora se filma todo un proceso que duró como filmación cientos de días.

En imágenes se narra como en la espesura de la cálida selva senegalesa, un chimpancé llamado David, deberá enfrentarse al reto de su vida. 
Como líder del grupo debe responder a la provocación de un joven macho que quiere hacerse con el poder. 
Ambos lucharán por defender su propia dinastía.

El hilo conductor de la narración es guiado por una bióloga que conoce y conocía a los miembros de esta manada desde hacía más de 20 años, lo cual le permitía saber bien sus costumbres, sus hábitos, sus movimientos y así poder hacer un mejor seguimiento para la narración visual del documental.

Hay una escena que es desgarradora.

El mono, jefe de la bandada, ya con una cierta edad es atacado por dos o tres monos más jóvenes que quieren ocupar su lugar. 
La pelea es atroz y a muerte. 
De resultas de este combate, el protagonista de la historia, recibe heridas gravísimas con la perdida, inclusive de dedos de sus extremidades, mordiscos en sus orejas y heridas profundas en el cuerpo.

Mal herido queda y nadie de su tribu puede ayudarle, por más que lo intentan, restan con él un tiempo hasta que deben abandonarlo.

La filmación del documental adquiere tintes trágicos, ya que parece que se asiste impasible a la agonía de una gran jefe patriarca y que ha sido vencido.

Solo y abandonado a su suerte, poco a poco, recobra vitalidad y sanación de sus heridas en un proceso lento y solitario.

Las imágenes acompañan su periplo.
Como come de a poco para, poco a poco, recuperar fuerzas.
Como sus heridas lentamente van sanando, todo ello en un proceso que culmina con el reintegro del monarca patriarca a su manada que había seguido su peregrinaje en búsqueda de agua y alimento.

Nuevamente se debe de enfrentar, no sin antes buscar alianzas entre algunos congéneres, a una nueva lucha de poder por el poder y de la que sale, al menos en esta nueva vez victorioso.

Lo dicho un documental excepcional.

Documental que al final del mismo y de la mano de sus realizadores se explora y se explica el cómo fue realizado.

De entre ello traigo a colación, y como motivo principal de mi escrito, las expresiones de quienes pensaban que asistían a la muerte del monarca.

Especialmente sentidas las declaraciones de la bióloga que conocía a los componentes de esa manada desde hacía 20 años.

Y no, no podía hacer nada, nadie podía hacer nada. 
Solo podían ser testigos mudos e impasibles de lo que ocurría.

Quien vea el documental, o lo haya visto sabrá de lo que estoy hablando.

Y viendo esas imágenes pensaba en los Dioses que manipularon a la serpiente emplumada para dar origen a lo que Darwin llamo su eslabón perdido.

Y pensaba que al igual que los documentalistas, Ellos, se limitan a observar sin poder intervenir, aunque ello sea extremadamente duro.

Viendo a los monos en la pantalla del televisor sintiéndome homo-sapiens imaginaba lo difícil que debía de ser explicar a los monos que si bien, siguiendo la ley de la naturaleza, no dejaba de resultarme chocante ver sus luchas de poder por el poder.

Tras ver eso me siento un poco mono ante los Dioses que seguramente nos ven desde sus monitores en nuestras luchas de poder por el poder.

Tal vez sea la evolución propia de los elementos, y en eso Darwin acertó, a llevarnos lentamente a una manera y diferente de hacer las cosas.

Quizás la clave del mono(que no homo)sapiens es que mientras nos sintamos separados los unos de los otros y no como una única familia y grupo se luchará por el poder.


Porque en esa ilusoria separación será tomada como cierta la falsa idea de que uno es mejor que el otro, sin tener en cuenta que todos somos un único cuerpo en el que, la unión y acople de todos los componentes hace que la resultante sea que todos seamos y somos uno.

Algo así como todas las partes de mi cuerpo en las que todas trabajan armónicamente para el bien común, o como el cardumen que forman los animales cuando están juntos formando un único cuerpo.

Qué curioso el documental me hizo sentir mono y Dios al mismo tiempo y es que, sin duda soy también las dos cosas.