domingo, 6 de marzo de 2016

Un escribir por no callarlo


He conocido en mi vida a dos personas que llevaban adelante estudios  para vencer al cáncer.
Al Doctor Amat le conocí en el 1984.
Al Docto Gian Valsé Pantellini en el 1991.

Uno de ellos curó a la amiga a la que acompañe cuando me pidió ir juntos para ser su traductor.

Los dos me impresionaron y si traigo al recuerdo estos eventos es porque lo que en su despacho me dijo uno de ellos, el Sr. Amat, me ha quedado retumbando en mi recuerdo.

Me dijo: 

Tu cuerpo tiene un reflejo de todo lo que ocurre en el exterior, si alguien te miente una parte de cuerpo se resiente, si alguien sufre una parte de ti lo sabe”.

Él fue el primero a quién escuché decir este axioma de verdad, después lo he escuchado en otras personas, todas con sensibilidad hacia lo espiritual y hacia lo metafísico.



En otro aspecto pero siendo un poco un reflejo de lo mismo un profesor de energías telúricas decía:

Las varillas que usan los zahories, o el péndulo que tu mismo puedes utilizar, en realidad no es más que un amplificador de la respuesta que tu cuerpo da. Y ello es así puesto que en tu cuerpo está todo el conocimiento, toda la verdad”.

Qué nos pasa a los humanos cuando tenemos una piedra pequeña en el zapato o nos hemos clavado una espina en alguna parte del cuerpo. 
Pasa que todo nuestro cuerpo se resiente, nuestro cuerpo lo sabe.

Por qué hago esta analogía, por qué escribo estas publicaciones.

Lo hago porque en estos días pienso que en el mundo, en el planeta están pasando muchas cosas.
 Las más son terroríficas, las menos alentadoras.

Ahora que es un tiempo en que hay al alcance de la mano muchísima información se saben muchas cosas que pasan en muchos lugares y casi en tiempo inmediato. 
Cosas que en un tiempo atrás apenas se sabrían con los medios de que se disponía.

Toda esa información está reflejada en nuestro cuerpo, tanto si lo sabemos como si no lo sabemos que eso está ocurriendo. 


Nuestro todo en si tiene su reflejo del todo.
El todo tiene en si el reflejo de nuestro todo

Una muerte trágica provocada, una venganza consumada, una violencia ejercitada…. 
todo eso tiene resonancia en nuestro cuerpo.
Un perdón manifestado, una deuda saldada, un gesto de benevolencia actuado… 
todo eso tiene resonancia en nuestro cuerpo.

Todo, todo tiene resonancia en tu cuerpo, en mi cuerpo, en el cuerpo de cualquier ser con alma. 
No podemos sustraernos a esta realidad ya que somos una red interconectada donde toda la información está latente en cada nexo de unión y ello porque somos un organismo vivo que damos vida a un organismo vivo superior a nosotros y que nos contiene y del cual el universo es tan solo un reflejo.

Es como mi cuerpo cuando llevo una pequeña piedra en el zapato o me he clavado una espina, todo él se resiente, todo él lo siente.
O es como cuando siento que amo realmente a alguien y ese alguien es importante para mí, es entonces cuando mi estado queda influenciado por el estado que ese alguien tenga. 
Mi felicidad es mayor si él o ella está bien y mi felicidad no es completa si él o ella no está bien.


Es importante meditar sobre ello porque eso explica por un lado que mi felicidad no es completa del todo si alguien no es feliz en el planeta y eso me hace responsable de mi hacer, de mi sentir porque contribuirá a la plenitud o no de los demás, tanto si me conocen como si no, tanto si los conozco como si no.

Es importante tener en cuenta esto pues alcanzar solo la felicidad individual sin tener en cuenta tambien la de los demás no es posible.

Soy un convencido de ello.
Tengo una certeza absoluta de que eso es así pero bueno, como suelo escribir, esto no es más que otra My Mind mía más.


1 comentario:

  1. Me ha parecido muy interesante este texto. Y comparto la opinión de que todos somo UNO. Gracias.

    ResponderEliminar