martes, 19 de octubre de 2021

Un Mago Genial Prologo


 

UN MAGO GENIAL

Este relato se inició con Saturno en el Medio Cielo. Para casi todos no será más que un acertijo, para unos pocos, es el momento preciso de la visita del Maestro en el punto de la Suprema Inteligencia.


PROLOGO

Me considero un ser afortunado. No tanto por haber conseguido la tan deseada felicidad o el éxito. Pero también es cierto que lo que se dice “afortunado” por poseer fortuna; efectivamente si lo soy. Mi padre nos dejó, a mi madre y a mí, una cuantiosa fortuna.

Para mí el dinero no es un objetivo. Viví siempre con una situación acomodada. Quizás por esto, busqué el contraste y procuré en todo momento vivir en forma opuesta a como lo hizo mi progenitor. Busqué siempre ser autosuficiente, incluso traté de pagarme la Universidad, aunque no lo conseguí.

Estudié Filosofía en la Sorbona. Mi padre nunca me lo perdonó. Él hubiese deseado que estudiara Ingeniería, pues la empresa, que con tanto sudor y esfuerzo había levantado mi padre, requería de un especialista, pero yo, interpretando una rebeldía constante, me dedique a escudriñar los misterios de la existencia. Después de licenciarme, volví a defraudar a mi progenitor, puesto que me fui a vivir a una comuna de gente rebelde. Fui ocupa y me detuvieron varias veces por desórdenes públicos. ¡En fin! Todo un personaje absolutamente paranoico y desubicado.

Tampoco conseguí la felicidad con esa manada humana de porreros y antisistemas. No encontré entre ellos a un Aristóteles o a un Descartes. Descubrí sencillamente que era una jauría de personajes paranoicos y frustrados.

Y con la mochila de la decepción me puse a estudiar Antropología e Historia. Finalmente, con treinta años me había licenciado en tres disciplinas a cuál más utópicas y poco prácticas. Mi padre sencillamente me compadecía. Él; un triunfador, con una fortuna inmensa no me comprendía.

Mi madre; una santa. Enamorada hasta la médula de su marido, me suplicó que complaciera a mi padre. En mayor medida, porque con poco más de sesenta años contrajo una leucemia que nos marcaba la ruta de un futuro próximo desenlace.

-      Hijo, no me queda mucho tiempo. Pero por favor, no vendas la empresa mientras viva tu madre.

-      Lo siento papá. Se que has luchado como un loco por darnos cuanto has conseguido. Pero no he podido. Yo no soy como eres tú. Lo siento….

-      ¡No hijo! El que debe pedirte disculpas soy yo. Tienes una inteligencia extraordinaria. Creo que mi empresa y mis objetivos se te quedan cortos. Creo sinceramente, que estás destinado a algo más grande.

A partir de aquella conversación, adornada con sendas lágrimas, fui a trabajar con mi padre. Fueron dos años, los que vivió, pero en ese corto periodo de tiempo, no vi a un padre empresario, sino a un humanista, que a su modo estaba cambiando el mundo. Fue progresivamente como descubrí la tremenda admiración que sus empleados le profesaban. Mi padre conocía cada una de las familias de los cerca de los mil seiscientos trabajadores a su cargo. Tenía becados a muchos hijos de sus asalariados y escuchaba pacientemente a todos y cada uno de los que empleaba. Tanto al director general como al barrendero de la empresa les concedía su tiempo y su dignidad. En definitiva, yo fui un hijo idiota que descubrió a su padre tarde.

Fue al fallecer cuando entendí finalmente, que mi familia no se componía de padre, madre, algún primo que otro y otros tantos parientes, que, por otra parte, no frecuentaba. Mi familia estaba compuesta de mil seiscientas personas. Y digo esto, porque estos empleados consideraban a mi progenitor como su propio padre.

No pude vender la empresa. Las ofertas vinieron de varias multinacionales. Todas estaban interesadas en la sección de microprocesadores que nuestra empresa fabricaba para todo el mundo con una tecnología puntera. Pero si vendía a esos tiburones de las finanzas, al día siguiente de firmar el contrato, comenzarían los despidos y muchos empleados, a los que durante dos años frecuenté y conocí, perderían su trabajo y sus familias se verían perjudicadas.

Mi padre conocía a su gente y ese conocimiento emocional que profesaba por sus trabajadores me indicó el camino que debía tomar.

Fue en el propio funeral de mi padre, al que acudieron miles de personas cuando diseñé el esquema con el que todavía sigo funcionando.

El director general, Marco Feleane era la sombre de mi padre. Estaba en la empresa desde que había salido de la Universidad y amaba a mi progenitor como un hijo. Y Marco a su vez se había rodeado de un equipo de dirección fiel, responsable y eficaz. Además, la genialidad de mi padre había sido magistral, puesto que un veinticinco por ciento de la empresa la había repartido meritoriamente entre su equipo responsable. El setenta y cinco por ciento lo había heredado yo. De esa manera, no solo tenía empleados, sino socios y los socios luchaban con eficacia y esmero, tanto por sus salarios, como por sus beneficios.

Confiaba plenamente en Marco. Para mí fue fácil, puesto que simplemente seguí las recomendaciones de mi padre. Y además en los dos años que trabajé en la empresa, fue Marco quien me instruyó y me puso al corriente de todos los vericuetos de aquel mastodonte industrial.

Finalmente, y sin programarlo, a base de convivencia, esfuerzo y empatía, Marco para mi terminó siendo como el hermano que nunca tuve.

-      Jean. Pongo mi cargo a tu disposición -me dijo- todavía afectado por la desaparición de mi padre.

-      No Marco. Yo no voy a hacer cambios; es más, tengo que pedirte un favor.

-      Lo que quieras.

-      Quiero que sigas en tu cargo y además te voy a asignar más tareas y mi representación personal.

-      Que es lo que quieres exactamente. No termino de comprenderte.

-      Pues que además de la empresa, vas a representarme con voz y voto en los consejos y en las decisiones estratégicas del negocio.

-      Sigo las instrucciones de tu padre. Él me dijo que no te encerrara en un despacho. Me hizo prometerle que te dejaría realizar tus deseos y vocación. Y ten la seguridad de que así lo haré.

-      Mira Marco, yo no soy un empresario, pero no ignoro que tengo una responsabilidad contigo y con el negocio, pero no puedo emplear todo mi tiempo y esfuerzo al mismo.  Te escucharé y dialogaré contigo cuando sea necesaria mi presencia, pero no puedo prometerte que seré un celoso empresario.

-      Cuento con ello. Pero tampoco puedo asumir toda la responsabilidad del negocio. La empresa es técnicamente tuya y debo consultar contigo las decisiones.

-      Por supuesto. Te escucharé, pero quizás tengamos que vernos hoy en África y mañana en las Filipinas. Yo no soy rata de despacho ¡Lo siento!

-      Si, se cómo eres y lo que has aguantado al lado de tu padre en estos dos años. Se hará como tú quieras. Se que eres una persona honesta y leal. Gracias por otorgarme tu confianza.

Y aquel pacto ha seguido activo durante los años sucesivos y Marco, además de ser mi representante, es para mí como un hermano. Soy el padrino de sus dos hijos y le he hecho viajar al pobre por medio mundo. Incluso, he detectado que se ha ido aficionando a mis aventuras poco a poco. De tal manera, que hoy hablamos de estrategia comercial o ampliar mercados y mañana nos metemos en el desierto a conocer una tribu del África más remota.

Ignoro cuánto dinero hay en mi cuenta corriente. Todo eso lo lleva Marco. Además, sigo con la misma austeridad congénita que me caracteriza. Dispongo de una tecnología punta para mi trabajo de investigación. Tengo un Toyota “todo-terreno” con más de doscientos mil kilómetros y a semejanza de “Indiana Jones” mi maleta personal es liviana. Un buen ordenador y un teléfono de campaña excelente. Poco más. Así es mi vida. Quizás por pura practicidad y por los infinitos viajes me manejo a la perfección en cinco idiomas, además lógicamente del francés. Hablo el árabe y por supuesto el griego y el latín. Puedo leer la simbología del antiguo Egipto e incluso me manejo bien con el sumerio y el arameo.

De amores prefiero no hablar. No creo en el amor de una pareja para toda la vida. No suele funcionar, o por lo menos yo no lo he conseguido. La convivencia es dura y las diferencias emergen después de un periodo apasionado. He tenido por tanto varias relaciones, pero la que más me ha durado ha sido tres años. No tengo hijos. Traer un hijo al mundo, tal y como están las cosas, me parece una responsabilidad que yo no puedo asumir y no creo estar preparado para educar a un pequeño. Me conformo con los dos hijos de Marco, a los que quiero de verdad. Mi madre es maravillosa y muy inteligente. Me conoce y reclama poco su atención. Una llamada o un beso de vez en cuando activa en ella el resorte de la satisfacción y dedica casi todo su tiempo a la lectura y al arte. Pinta muy bien.

Tengo un pequeño apartamento en Montmartre, en la zona de los pintores. Mis muebles son libros y más libros. Piedras, pinturas y tallas de madera de países antiguos y pintorescos y poco más. 

He dado la vuelta al mundo varias veces y he visitado miles de sitios. Seguramente hablaré en lo sucesivo de algunas aventuras que he vivido y de las que he aprendido, pero será más tarde. Ahora me dispongo a contaros una historia que muy pocos entenderán, pero no creo que deba retenerla para mí solo. Es algo que puede cambiar el rumbo de la historia. La cuestión no es tanto contarla, sino transmitirla sin herir sentimientos. Quiero anticiparos que algunas anécdotas son tan inverosímiles, que rayan el milagro.

Voy a ser preciso. Sin adornar literariamente el relato. Transcribiré esencialmente las conversaciones que mantuve con un anciano pocos días ante de su muerte. Su nombre Jared.

El me esperó, me despertó y me motivó para realizar esta tarea. No sé si conseguiré alcanzar su aristocracia espiritual, e incluso puede ser que no acierte a enmarcar sus palabras en las condiciones éticas que requieren sus revelaciones. Pero lo intentaré. No he alterado ni una como de su verbo, pero puede ser que mi interpretación se quede por debajo de la intención con la que me trasladó todo su conocimiento.

Lo que vais a leer es sencillamente un cuento un cuento maravilloso…¡o no! A lo mejor resulta que es verdad. Pero como es tan inverosímil, siempre tendré la coartada que es simplemente una pequeña novela.

Todo comenzó en Dezful, en la provincia de Khuzestan en Irán…




domingo, 14 de febrero de 2021

Es lo que pienso, es cómo lo veo

Dice un dicho aplicado hasta la saciedad:
"Divide y vencerás".
La aplicación más clara de ello la fisión atómica.
 
La fisión atómica es la técnica de liberar la energía ilimitada que se encuentra en un átomo rompiéndolo y resquebrajándolo para liberarla,
Esa acción da como efecto la bomba atómica.
El resultado de ello la destrucción y la radioactividad.
 
Ponerse de acuerdo las voluntades y las acciones de los hombres no es, para nada una tarea fácil.
Coordinar once voluntades para jugar un partido de fútbol, juntar las voluntades en una comunidad de vecinos o, inclusive ir a una en una pareja de solo dos almas es a veces muy, muy difícil.
 
Sin embargo, pensamos que hay una acción conspiranoica que une las voluntades de infinidad de personas y en infinidad de estamentos.
Desde políticos a técnicos, desde burócratas a administrativos...
Es imposible....,
...pero no del todo.
 
De hecho, si lo están.
Si hay una energía que aúna todas esas voluntades.
Basta con querer lo mismo.
Y lo mismo puede ser dinero, poder, fuerza.
Basta que todos los que quieren solo poder, o dinero, o dominio ya ayudan a generar esa fuerza
 
En este tiempo es la batalla de Armaghedón la que manifiesta esa unión de voluntades.
 
Los que desean solo el bien personal por encima del todo.
Los que desean y quieren el bien para todos y para todo, sin exclusión de nada.
 
Aunque parezca una ilusión todos, en mayor o menor medida somos marionetas de una o de otra fuerza.
Aunque parezca no cierto, en mayor o menor medida algunos son más conscientes de servir a una u a otra fuerza.
 
Todo al final acaba siendo una simple decisión personal la que hace que el resto sea una u otra cosa.
Es una fuerza invisible pero real.
Es un programa que amalgama acciones y crea sincronicidades y que serán válidas, tanto para unir como para desunir.
Y, en el medio de cada una de esas dos fuerzas en combate, cada uno de nosotros.
 
El resto, es en gran parte, lo que deseemos cada uno de nosotros que sea, según sea lo que, en el interior deseemos y pensemos que sea.



Historias de la Historia

La Historia está hecha de historias que hacen historia.


Una de ellas fue un encuentro entre un banquero y un brillante investigador.
El segundo era Nikola Tesla, el primero el banquero JP Morgan.
Tesla buscaba inversión para sus inventos.
Morgan buscaba negocios con ganancia.

En el encuentro Nicola Tesla habló de su sueño, energía para todos libre y gratuita.
Algo en eso chirrió en John Pierpont Morgan, "...Gratis y al alcance de todos...", no casaban con su visión de la vida y de los negocios rentables.

El resultado de aquella historia es nuestra historia de hoy.
Una simple decisión puede cambiar, de manera que no podemos imaginarnos, el futuro y sus acontecimientos.

Quizás Tesla pecó de incauto.
Quizás Morgan por un instante, se dejó llevar por el entusiasmo de Tesla.
Quizás podría haber sido diferente si aquella historia, aquellos personajes hubieran actuado diferente.

Esto me hace recordar otra historia más antigua aún.
La elección entre un hombre justo y un hombre impío.
La elección entre Barrabás y Yeshúa.

Quizás el encuentro entre Morgan y Tesla reprodujo a otro nivel esa misma elección.
Y es así que la historia se hace de historias que hacen historia.
Y esa elección se repite cada día, en cada momento, en casi cada historia de cada una de nuestras historias.

Y eso es lo que hace que la historia sea como es.





domingo, 20 de diciembre de 2020

Píldoras de reflexión para reflexionar 7

 
¿Tienes miedo a morir?
¿Se tiene miedo a la muerte?
Sin embargo, en una sola vida ya morimos muchas veces.
 
Cada vez que hay un cambio profundo hay un aspecto de muerte que experimentamos.
Cuando muere un ser querido nuestra vida ya no es la misma.
Cuando cambiamos de creencias, de gustos, de convicciones, ya morimos de alguna manera.
Cuando pasamos por las etapas de la vida, y con ella la sabiduría de las edades, morimos en ellas.
 
Yo ya no soy aquel niño que era, aquel niño ya murió.
Yo ya no soy aquel joven que era, aquel adolescente ya murió.
Yo, ya me estoy acercando a la edad de la madurez por tanto voy a seguir re-naciendo.
 
Muerte y nacimiento no son más que dos aspectos que nuestra realidad dual manifiestan.
Son las más trascendentales, pero son solo eso, solo dos aspectos que dan lugar a la síntesis que es el tercer aspecto escondido.
Arriba y abajo dan la síntesis de espacio.
Ayer, mañana dan la síntesis de tiempo.
Bien mal dan la síntesis de conciencia.
Es como en una moneda, la cara y la cruz existen gracias a un tercer lado, el borde, el espesor.
 
Así pues, vida y muerte, dan como síntesis la consciencia.
Cada ser es doble, pues como las partículas, está también desdoblado.
La unión de los dos es eterna.
 
¿Miedo a la muerte?
En todo caso creo mejor expresarlo por vértigo a lo desconocido.
Somos energía y mientras exista el universo, o la proyección manifestada de la idea de la gran mente creadora seremos siempre en una forma u en otra.
 
Aquel niño que era murió, pero sigue vivo en mi.
Aquel adolescente que era sigue existiendo en mi.
Y ellos porque el hombre maduro que soy es la resultante de ello y basta con bucear en mí para reencontrarlos.
 
Miedo a....
El miedo es la última barrera a franquear para dejar la parte de naturaleza animal que hay en el ser para despertar la naturaleza de Dioses que existe en nosotros.
En fin, cosas que me susurra mi Doble para desarrollar otra visión.



 

Píldoras de reflexión para reflexionar 6

La fina línea que separa la verdad de la mentira, la luz de la oscuridad. 

Y perdieron porque nos quieren hacer culpable de algo de lo que solo sentimos los efectos.
Nunca, nunca dirán que la verdadera culpa es experimentar en la guerra bacteriológica.
 
Y si al final te das cuenta de que eso es así, das ya el primer paso para un cambio real.
 
PERDIERON!!!
 
"Perdieron. Porque al encerrarnos, nos obligan a enfrentar nuestras sombras, a mirar a nuestros propios demonios directamente a los ojos, a curarlos y transmutarlos”.
“Perdieron. Porque al aislarnos unos de otros, nos animan a reunirnos, fortalecer nuestro vínculo y reconectarnos de corazón a corazón”.
“Perdieron. Porque al mentirnos descaradamente, nos llevan a buscar la verdad en otra parte y por nosotros mismos, para salir de la 'ilusión'”.
 
“Perdieron. Porque al tratar de asustarnos, nos empujan a dejarnos ir, mantenernos centrados, seguros y conectados con nuestra Alma”.
“Perdieron. Porque al controlar nuestros vehículos físicos, nos permiten expandir nuestros cuerpos sutiles y conciencias, por lo que nuestro poder aumenta”.
“Perdieron. Porque al querer enfermarnos, finalmente nos dan más tiempo libre, descanso y renacimiento”.
 
“Perdieron. Porque al intentar hacernos desaparecer en la oscuridad, nos hacen crecer y cultivar nuestra luz interior. La marea está cambiando, las tablas están cambiando”.
“Perdieron. Porque al separarnos de la Madre Naturaleza, le permitimos que se limpie y se cure, y nosotros, meditemos en ella como nunca antes”.
“Perdieron. Porque al manipularnos para convertirnos en esclavos, nos obligan a recuperar nuestra soberanía y libertad”.
 
“Perdieron. Porque este bloqueo es una hermosa oportunidad de bloquear la matriz 3D, lo que nos impulsa aún más a subir a la 5D”.
"Perdieron. Porque al intentar hacernos dormir y someter, están sacudiendo y despertando a toda la Humanidad”.
Perdieron. Porque al infantilizarnos, nos hacen crecer. Atacando a nuestros mayores e hijos, nos hacen rugir”.
“Perdieron. Porque al querer debilitarnos, fortalecen al Guerrero de la Luz que duerme profundamente dentro de cada uno de nosotros”.
 
Despertar Espiritual

domingo, 1 de noviembre de 2020

Píldoras de reflexión para reflexionar 5


Pues resulta que no era redonda ni mucho menos plana.
Parece una broma, pero como los Donuts tiene miga.
Pues ahora resulta que es un Donuts.

Viendo la foto y seguro que alguno puede llegar a creerlo, es como para creérselo.
Y es que vivimos en un tiempo que todo, o casi todo, puede ser tergiversado, todo puede ser hecho creer blanco cuando no tiene ni siquiera color.

Recuerdo ver una película en que el protagonista se encontraba con personajes históricos ya fallecidos.
La única forma de salir del engaño y de encontrar las respuestas es la lógica.
De buscar la lógica y de ir al contacto con nuestro ser interior, aunque éste esté en otro espacio y en otro tiempo.
Estar en contacto para que nos susurré las verdaderas respuestas que serán las buenas para nosotros.

Lógica proviene de Logos que puede significar argumentación, pensamiento o razón.
Estar en contacto con nuestro verdadero ser nos asegura, no solo las mejores respuestas, sino las mejores preguntas y que son las válidas para cada uno, ya que cada uno tiene las suyas propias.

Y si cada uno está en contacto con "su cada uno verdadero", estoy seguro que por consenso encontraremos la mejor respuesta para todos al mismo tiempo.

Estamos en un final de ciclo de tiempos, esto lleva aparejada mucha confusión y eso en parte es bueno ya que cuando se es consciente de ello se busca con más ahínco la verdadera verdad.

Píldoras de reflexión para reflexionar 4

 


¿Y si pudiésemos ver el pensamiento?
¿Y si pudiésemos leer el pensamiento?
¿Qué sentiríamos, tanto si leyésemos como si nos leyesen?

Si no nos importase, o no lo juzgásemos quizás desarrollaríamos la telepatía.
Sin embargo, el pensamiento crea.

Todo antes de ser es una idea.
Todo antes de ser es una inspiración, es una sugestión que podemos sentirlo como un pensamiento.

Ser así nos hace dioses en miniatura, nos hace a imagen y semejanza de los Dioses, nos hace co-creadores con Ellos.
Todo lo que vemos es una Idea manifestada.

Nos cambiaron el paradigma.
Nos dijeron que había que amar y que se puede pensar lo que quisiéramos cuando en realidad era que había que pensar en benevolencia y que el amor es la resultante de ello.

Alcanzaremos la telepatía de la misma forma que la perdimos.
De momento toca practicar y aprender en pensar en clave de benevolencia porque se acerca el tiempo de "ver" lo que se piensa de la misma manera que lo que se ve es todo lo que se ha pensado.