Hoy, 01 de marzo de 2026, tuve una sensación
encontrada.
Dos actuaciones callejeras.
Una abarrotada de gente.
La otra sin nadie como espectador.
La primera me sobrecogió.
La segunda me afectó al alma.
La primera una demostración callejera de la nueva tecnología aplicada a los
robots.
- Pavor me da esa tecnología. Pero no ella en si misma, sino de las intenciones que para su uso puedan tener las manos que la gobiernen o la dirijan. Especialmente si éstas responden a fines que no sean las del verdadero bien de y para todos sin excepción. Imaginar un robot así como elemento castigador puede ser letal -
La segunda un hombre haciendo la estatúa
Pero el detalle sincrónico y simbólico es que se vestía con un traje de
preso y una máscara.
Toda una imagen de nuestro tiempo.
La conclusión del momento lo guardo para mí.
La mano derecha no ha de saber lo que hace la izquierda.

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