martes, 7 de agosto de 2012

Escuela de pensamiento 1


El libro: "Cómo Triunfar En El Amor Y En Los Negocios" fue el primer texto de "autoayuda" que leí en los lejanos 70.
Una frase que leí me impactó: "Para triunfar en los negocios escriba libros como yo"

Evidentemente me reí mucho con aquella aseveración, sin embargo y ya pasado el tiempo una de las cosas que he visto es que todas las personas   -o al menos todas de las que yo he conocido o he sabido-   se muestran a sí mismas como un ejemplo, en algún ejemplo concreto, de una experiencia bien lograda, de una experiencia superada con éxito. 

Sin duda eso estará bien que sea así puesto que justamente el valor de la experiencia es el que cuenta, de manera especial, cuando se habla o se quiere hablar de desarrollo personal o de coaching. 
A veces esa sensación de que los demás son siempre exitosos en su logros experimentativos me ha creado sentimientos contrariados. Sin duda será quizás por el hecho de que creo que no todos tienen, no tenemos solo experiencias "de logro".
Me sirve eso de colación para hablar de una experiencia personal que encuadro voluntariamente en lo que yo voy a denominar "Escuela de pensamiento" y de la que soy, también yo, un eterno aprendiz.

Por motivos de trabajo estaba realizando una labor un tanto pesada en una ciudad cercana de la población en la que vivo.
Realizando este trabajo, y justamente para hacer más llevadera una labor tediosa, estaba en mi ayuda un ser cercano a mi corazón, un ser cercano y joven.
En un momento determinado de la realización de la acción requerida y que implicaba un recorrido circular por la ciudad en cuestión, y a una hora un tanto intempestiva, mi joven acompañante me sugirió un momento de pausa, a modo de descanso. Una pausa a modo de descanso que no estaba prevista, ni para ese momento, ni para esa ubicación.
Detenernos, aceptando lo sugerido con la propuesta lanzada fue vital para lo que voy a explicar a continuación.

Un encuentro casual con una persona, que de manera casual decidió detenerse también en el mismo lugar y con solo unos leves minutos de desfase respecto de mí y de mi joven acompañante y ayudante me sirvió para saber que un error involuntario, cometido por una tercera persona, hacia improductible la mitad del esfuerzo que estaba realizando, esfuerzo que, ya había empezado a realizar el día anterior y que obligaba a detener una parte del trabajo en ejecución.
Conocer esa contingencia me llevaba a una doble acción. 
Por un lado no continuar con una buena parte de esa labor.
Por otra parte tener que rehacer todo lo hecho hasta ese instante.

En ese punto dos emociones, dos sensaciones me embargaron y tiñeron el colorido de mis pensamientos.
Sabía que eran dos y opuestas y que aunque convivían en mí, era mejor escoger una. 

Debía escoger entre: ¿me sentía afortunado por saber casualmente de un error que de no conocerlo en ese instante hubiese invalidado todo un trabajo que estaba a punto de realizar y que ya había en parte realizado?, o, ¿me sentía fastidiado por tener que rehacer la mitad de un trabajo pesado y ya ejecutado hasta ese momento?

Una parte de mí  -la física humana-  sentía en sus carnes la pesadez de tener que rehacer nuevamente un esfuerzo ya hecho, y me sentía por consiguiente y por ello fastidiado.
Otra parte de mi  -la espiritual y sabía-  me hacía valorar en su justa medida el oportunismo de un encuentro casual que me evitó un mal que podría haber sido mayor de no haberse producido. 


(Voluntariamente he usado en mi redacción la palabra casual, 
lo correcto era haber usado la expresión causal.)

Ambas emociones, ambas sensaciones me acompañaron el resto de la jornada y durante los días siguientes a ese encuentro, sin embargo los primeros días predominó la sensación que teñía mis pensamientos de desencanto. 
Fue solo después, cuando empecé a rehacer y ya corregido el trabajo errado en su comienzo que predominó la sensación de alivio porque era consciente de que podía haber sido peor de no haberse producido aquel causal encuentro ya mencionado.


En ese encuentro, que se dio por un cúmulo de coincidencias, a crearlo fueron de un lado, el pensamiento teñido de benevolencia de la persona que me encontró y que me avisó de un error involuntario. Era de noche y esperaban al día siguiente para advertirme. Por otro lado una parte de mí que ayudó a crear, en suma de benevolencia con la benevolencia de mi entorno, esa situación de encuentro inusual pero causal, que resultó ser determinante.

Desde la escuela de pensamiento sé que nosotros creamos el futuro con el pensamiento.
Si la calidad de éstos está teñida con la benevolencia el futuro solo puede ser bueno aunque en cuanto a logro no se “vea” de manera inmediata.
A veces la positividad de algo no se ve de una manera inmediata.
Ese es un concepto a tener en cuenta en futuras experiencias, aunque sean de índole diversa, para "sentirlas" de modo diferente. Para "sentirlas" o para "valoraras" desde la positividad latente que encierran en el presente y que manifestarán en el futuro proyectado.


¿Son los pensamientos los que disparan las emociones, o son las emociones los que disparan los pensamientos?
Yo pienso y creo que ambas cosas, según el momento y según la circunstancia.
Los pensamientos que sentimos a modo de dialogo interno no nacen en el cerebro. 
El cerebro o la frente, que es donde resuenan los pensamientos a modo de diálogo interno, no es más que la caja de resonancia que se hace eco de lo que pensamos. 
El cerebro es como un piano. 
Un piano no es capaz por sí mismo de emitir sonidos. 
Un piano sin un pianista no emite sonido alguno.
Es la calidad del pianista la que da el color y el calor a la melodía.
Los pensamientos son la melodía que una parte muy profunda de nosotros emite.
Somos a la vez piano y pianista.

Tener la capacidad de poder estar a la escucha de nuestros pensamientos nos da la medida de que somos algo más que nuestros propios pensamientos. 
Tener como tenemos esa capacidad de disociación es un regalo que nos hemos dado y que nos permite ser observador de una película que nosotros mismos estamos protagonizando y así hacer las correcciones oportunas para, en una escena diferente o semejante, actuar según los dictámenes del director que, paradójicamente somos nosotros mismos.
Somos como un músico que puede hacer sonar diferentes partituras, con diferentes estado de ánimo y cada vez de mejor manera y con mejor calidad.

Reconozco haber sido presa, durante unos días, de una calidad de pensamientos y ello en base a la fatiga y al cansancio, también a lo dificultoso de tener que aceptar que había re-empezar.
Quizás eso pueda, sino justificarlo ni explicarlo, si tal vez mutarlo en algo, espero positivo exponiéndolo.
Ese hecho real da origen a otras reflexiones y a otras deducciones. 
Son unas líneas más del libro de la vida de mi vida que estoy escribiendo y es al mismo tiempo un motivo más de escribir en este blog y de dar forma paulatina a lo que he denominado escuela de pensamiento.

Como ya he expresado siempre pensé que no todos, cuando hablan/amos en términos de coaching o de desarrollo personal son/somos exitosos y siempre me pareció bien el expresarlo.
Es por eso que justo eso es lo que he querido hacer en lo que he pensado en definir como: Escuela de pensamiento 1.

jueves, 2 de agosto de 2012

De película


No recuerdo que edad tenía.
Lo que si recuerdo es que de ello hace mucho tiempo. 
Lo que recuerdo, cuando no recuerdo que edad tenía es haber visto por televisión una película de ciencia ficción que me sobrecogió.
La película se titulaba: 
"EL INCREÍBLE HOMBRE MENGUANTE".




La he visto dos veces y de ello hace tiempo pero de ninguna ocasión recuerdo la edad que tenía cuando las vi y ambas por televisión aunque dónde y cuándo eso no importa.
De la primera vez que la vi me recuerdo especialmente la impresión de la historia que narra el film.
Un hombre, tras una experiencia navegando en un pequeño yate, desarrolla una extraña anomalía que lo hace menguar paulatinamente.
La historia de la película cuenta sus peripecias en esta su circunstancia y la película acaba sin solución para el protagonista.
La segunda vez que la vi, recuerdo que fue bastante tiempo después que la primera vez  y de ello también hace tiempo.
De esta segunda vez y ya siendo un poco más mayor hubo dos cosas que recuerdo que me impresionaron.
Lo primero que me impresionó es como con ingenio y habilidad, y sin medios técnicos dignos de alarde la película recrea una realidad, la de la ficción de la película, que deja una notable impresión de veracidad en el espectador.








Pero especialmente en este segundo visionado de la película me impresionó la escena final.

El personaje protagonista de la historia una vez que ya ha desaparecido del campo de visión de sus seres cercanos, y resignado a su destino de seguir menguando, se asoma por una ventana de su casa.
Desde ahí observa el sol en el horizonte mientras en off se oye la voz de sus reflexiones.




En ese momento en el que se sabe abocado a adentrarse conscientemente y con su cuerpo en la realidad del mundo atómico se le oye que se dice a sí mismo:

“…O tal vez sea yo el hombre del futuro
Si hubiese habido otras irradiaciones, otras nubes a través de los mares o de los continentes tal vez otros me habrían seguido en mi nuevo mundo.
Son tan cercanos lo infinitesimal y lo infinito.
Pero de repente comprendí que eran dos términos de un mismo concepto.
El espacio más pequeño y el espacio más basto en mi mente eran el punto de unión de un gigantesco círculo.
Tal vez voy a tener el privilegio de ser el único hombre que conseguirá ver donde se encuentra ese punto.
Mire a lo alto como tratando de aferrarme al cielo, al universo.
Y en ese momento encontré la solución al enigma del infinito.
Siempre había pensando dentro de los límites de la mente humana.
Había razonado acerca de la naturaleza.
La existencia tiene un principio y tiene un fin en el pensamiento humano no en la naturaleza.
Disolverse convertirse en nada.
Mis miedos se desvanecían y venia en su sustitución la aceptación.
La basta majestuosidad de lo creado.
Un significado que yo debía darle.
Si pequeño entre lo más pequeño también yo tenía un significado
Quien tiene a Dios no está en la nada.
Yo existo aún…”.

La emoción de la propia historia, lo bien narrada visualmente, me llevó a valorar, tanto en aquel tiempo como ahora que ya ha pasado tanto tiempo dese que la vi ese momento del desenlace final del film hasta el punto de seguir recordándolo.

Es una de las aspectos cosas que me impresiona de algunas películas..., 
los horizontes hacía donde te proyectan.
La capacidad de absorción de una película es tremenda y muchas veces he creído que mensajes profundos se han pasado, se pasan y se pasarán a través de ese formato.
Muchas escenas de películas vienen a mi mente ahora.
De alguna he hablado, de algunas seguiré hablando.
Hoy me venía al recuerdo especialmente este recuerdo porque cada vez más siento lo que lo grande y lo pequeño son iguales salvo en la escala del tamaño y porque desde el conocimiento y la observación de lo pequeño accedemos más fácilmente a la comprensión de lo grande.
El tamaño es en cierta manera subjetivo y casi irrelevante puesto que todo está concentrado en nuestro interior.
Todo está en nosotros, el todo es un reflejo de nosotros y nosotros somos un reflejo del todo.




lunes, 23 de julio de 2012

Escuela de pensamiento


Somos, número arriba número abajo, más de siete mil millones de personas habitando el planeta Tierra.

Cada uno de nosotros, cada uno de los más de siete mil millones de personas que habitamos el planeta Tierra, aun siendo casi iguales, somos todos diferentes.
Somos diferentes por sexo, por creencias, por historia de grupo y por historia personal, somos diferentes por presente...
...y somos diferentes por los pensamientos.

Durante mucho tiempo pensaba que la humanidad podríamos encontrar un punto en común.
Durante mucho tiempo pensaba que la humanidad debíamos encontrar un pensamiento en común para encontrar ese punto en común.
Durante mucho tiempo muchas veces he pensado que el pensamiento unificado podría ser la solución a nuestro hoy en día.
Con la edad, con la experiencia pienso que cada vez eso es más difícil.
Ahora con la edad, con la experiencia entiendo más fácilmente cuáles son las razones para ello ahora.

Hoy pienso que no es el pensamiento unificado la solución.
Entre otras cosas porque cada ser es íntimamente libre, es libre sobre todo en sus pensamientos, y por desgracia quizás eso es lo único que nos va quedando como libertad.
Y pienso que no es el pensamiento unificado la solución porque es imposible que todos pensemos de la misma manera y al mismo tiempo…
…y además porque está bien que eso sea así.

Nuestra realidad es que hemos roto el contacto con nuestro YO ESENCIAL y somos marionetas del futuro que nosotros mismos hemos creado y sobre todo del futuro que otros han creado para nosotros con el pensamiento.

La clave de un cambio estaría en modificar los pensamientos, y mucho más que en cambiar los pensamientos, está en cambiar la calidad de los pensamientos que pensamos.


La clave está, como he dicho en el pensamiento, porque además todo es mente, el Universo mismo es mental.

Oí decir hace no mucho que si nadie durante cuarenta días en La Tierra pensase de ninguna forma en matar, y cuando digo que oí decir no matar quiero decir que se dijo en ninguna forma. 
Es decir ni leyendo novelas que hablen de muerte, ni viendo telefilmes ni películas que nos inciten a pensar en matar, ni jugando a vídeo juegos que consistan en matar, ni haciendo la acción de matar.

Si eso fuese así, que así no es, nadie, absolutamente nadie en 40 días mataría en La Tierra y ello sencillamente porque el pensamiento, exento de esa acción de memoria, edificaría ese futuro en el que la muerte no existe, un futuro que habríamos edificado cada uno para sí mismo y para los demás, un futuro que todos habríamos creado para todos.
Una utopía....
sí claro por supuesto.

La solución como he dicho que pienso es la calidad de pensamiento y ahí es donde se precisaría de escuelas de pensamiento, de aprender a pensar.

Viendo los noticieros de TV y escuchando los noticieros de la radio es como si un patrón dirigiese de manera subliminal y oculta la información que debe transmitirse.

Me cuesta creer que haya una mente/unas mentes que lo coordinen conscientemente aunque no soy tan iluso de no suponer que efectivamente hay una mente/s sibilina/s que lo desea así.

Es como si el pensamiento de los que tienen el poder de decisión se alinease misteriosamente con una línea de pensamiento que dice lo que debe decirse.


Todos los mass-media dicen lo mismo aunque lo coloreen con el color de la tendencia del amo que impere  en esa cadena de divulgación.

Hay muchas cosas diferentes que de decirse influirían de otra manera en el pensamiento colectivo y eso parece que no se desea, se desea que se diga siempre una misma/s cosa/s.

Yo me imagino que en éter de nuestra esfera hay líneas de pensamiento diferentes, algo así como las venas del cuerpo humano.

De la misma manera que hay venas que llevan sangre pura para regenerar los tejidos y hay también venas que retornan la sangre impura para ser regenerada.

De la misma manera hay corrientes de pensamiento de un valor y de otro valor.

Está a cada uno sintonizarse con el que desea y dejarse nutrir por la línea escogida y nutrir la línea elegida.
Esa es nuestra libertad y esa es nuestra responsabilidad elegir en qué corriente de pensamiento nos conectamos.

Yeshuash lo que en realidad decía era:
PIENSA EN HACER A LOS DEMÁS LO QUE TE GUSTARÍA QUE LOS DEMÁS PENSASEN EN HACERTE A TI”

O dicho de otro modo:
“¡Si alguien pudiese leer en mi pensamiento que yo estuviese tranquilo de que pudiese hacerlo, como si una parte de mi fuese transparente¡”.


Hablaré sobre el pensamiento más adelante pero hoy pienso que hay dos tipos de pensamiento.
Los definiría como el pensamiento visible y el pensamiento invisible por denominarlos de alguna manera.

En uno identifico ese tipo de pensamiento    -al que los mass-media de los que antes comentaba-,    obedecen o tipo de pensamiento al que dejan que sea su guía. Pensamiento que es un tipo de pensamiento que no se ve pero que ejecuta una estratagema bien definida con unos fines bien programados.

En el otro identifico ese tipo de pensamiento que todos escuchamos en nuestro interior y que, sin duda, está más unificado de lo que pensamos…
Todos nosotros tenemos esos dos tipos de pensamiento que influyen en nuestra propia vida. Pero lo dicho pienso que sobre el pensamiento escribiré en otra ocasión.

Pienso luego existo
Somos librepensadores y esa es nuestra grandeza.
Yo estoy aprendiendo a pensar, y pienso que me gustaría compartir y mostrar lo que aprendo.

sábado, 21 de julio de 2012

De cardumen, de noosfera y otras cosas


Hace ya algún tiempo oí pronunciar por primera vez el concepto de noosfera.
Busque en el diccionario y encontré esta explicación:

"La Noosfera o noósfera (del griego noos, inteligencia, y esfera) es el conjunto de seres vivos dotados de inteligencia según Vladimir Ivanovich Vernadsky".

Algún tiempo después volví a escuchar este concepto de la mano de una amiga mía, Bianca Atwell que ha escrito un libro sobre el tema y cuyo tema es uno de los guiones de sus intervenciones públicas en conferencias y congresos.

Cuando la escuché hablar de ello me impresionó uno de sus testimonios.
Divulga esta foto en la que flamencos adoptan en un instante la forma de un flamenco gigante.


Lo hacen instintivamente. 
Sintiéndose amenazados al ser observados desde el aire desde un helicóptero   -con el ruido infernal que un helicóptero emana-   adoptan esa forma y lo hacen porque se defienden de esta forma.

Explicaba también Bianca Atwell, mi buena amiga Bianca una gran mujer, que estos cardumenes lo adoptan a menudo otros tipos de animales y lo formamos también los hombres cuando nos agrupamos en grandes masas.


Explicaba también que la forma que de forma natural adoptamos los hombres cuando estamos agrupados en grandes cantidades es la de la del círculo.

Todo ello me maravilló pero estas dos últimas afirmaciones me proyectaron algunas mymind.

Desde el simbolismo al Sol se le representa con un círculo perfecto con un pequeño punto en su interior.
Eso me hizo recordar que la posición ideal para estar en grupo abordando cualquier actividad es la de posicionarse en círculo, es como si el objeto de interés de la reunión estuviese simbólicamente en el centro a la vista de todos, ahí en el centro de la reunión es donde todos tiene su atención fijada. 


De esta forma así lo han hecho desde tiempos inmemoriales los pueblos de diferentes razas, culturas y ubicación geográfica.
















Entre otras cosas porque somos soles.

Casi todos conocemos la famosa formula de Einstein acerca de la energía.
Ese es otro aspecto más sutil que para mi se une a este concepto.


Se nos explica con esta ecuación que la energía es igual a masa por la velocidad de la luz al cuadrado.
Y el mundo quedó maravillado por ello y esa fórmula es un icono del siglo pasado.
Y con razón pues nuestros conceptos cambiaron gracias a ello.

Y yo pienso: nosotros, a nivel individual somos una masa y somos un conglomerado de luz    -las células la emiten-    de hecho quien tiene un espectro de visión diferente aumentado dice que cualquier ser humano emite luz.
Por tanto cuando estamos juntos la masa aumenta porque aumenta la luz que manifestamos entre todos y por consiguiente aumenta la energía....

Generar pensamientos de benevolencia en esos momentos es lo más sabio, lo más poderoso y lo más útil que podemos hacer para crear el mejor futuro posible para todos.
En ese momento nuestra energía aumenta y todo es más posible.

Será por eso que alguien dijo: "Divide y vencerás"...
Y seguramente lo dijo por miedo...
Y no hace falta mucha imaginación para saber quién, si no lo dice lo piensa...

domingo, 15 de julio de 2012

Creer o no creer no es esa la cuestión... o sí?

Cuando empezaba a crecer, y cuando empezaba a tener conciencia de lo que me rodeaba mientras iba creciendo, hubo una cuestión que pienso que todos cuantos hemos empezado a crecer y hemos empezado a tener conciencia nos hemos hecho.


La cuestión que seguramente todos nos hemos hecho es la de: "creer" o "no creer".

Durante mucho tiempo yo fui de los que pensaba que se creía o no se creía.
Sin embargo desde hace poco tiempo tengo otra visión.
Todos creemos.

Lo que ocurre es que no todos creemos en lo mismo.
Sin embargo creer es consustancial al mismo hombre.
De hecho no creer encierra en si mismo una acción de creer.
Es algo así como la no acción, en si misma es una acción.
Es mucho más que un juego de palabras.

Uno de los niveles superiores dentro de los 7 niveles lógicos del hombre, según aprendemos en la Programación Neurolingüista, lo ocupa las creencias.

Creencias de todo tipo y rango. 
Desde el puedo o no puedo al me identifico con algo superior o no pasando por muchas posibilidades posibles.

Mientras la humanidad era guiada por ideales intangibles      -pero bien tangibles en realidad-      como la libertad, la igualdad, la fraternidad, paz, etc. como humanidad nos adentrábamos en senderos que nos auguraban un mejor porvenir.
Sin embargo desde que la humanidad se guía por ideales materiales       -pero bien intangibles en realidad-       riqueza - en qué, crecimiento - respecto a qué, estado de bienestar - quién está bien, etc. la humanidad nos estamos adentrando en senderos que no auguran un por venir ideal que haya de venir.


Cuando empezaba a crecer y cuando empezaba a tener conciencia era de los que creía que había quienes creían en Dios y quienes no creían en Dios.
Luego me dí cuenta de que entre quienes creían en Dios los había que creían de manera diferente los unos de los otros.
Yo mismo, a medida que iba creciendo fui cambiando mi forma de creer de Dios y también me fui dando cuenta que muchos de entre quienes normalmente decían no creer, creían sin embargo en el dinero hasta el punto de hacer del dinero un Dios.

Hay quienes han hecho del dinero su Dios    -que causal que los dos empiezan por D-    y tanto unos como otros, y en distintos rangos de intensidad están dispuesto a todo, lo adoran por encima de todo y son capaces de llegar a acciones impensables por su creencia.


A medida que la ciencia avanza los paradigmas cambian.
A medida que nos adentramos en el nuevo tiempo los puntos de vista cambian.
Sin embargo la realidad es la que es independientemente de nosotros, me explico.

Hubo un tiempo que la gente se le hacía imposible imaginarse un animal con un cuello de más de 2 metros de altura.
Hubo un tiempo que a la gente se le hacía imposible imaginarse la realidad del mundo viral.
Sin embargo el hecho de no creer no afectaba a la existencia de las jirafas o a la existencia de los virus.


La vida no es tanto cuestión de fe si ello lo identificamos con creer, es cuestión de certitud y la certitud viene de la mano del saber.
Es pues mejor saber que creer.

El Universo que me contiene es exactamente igual que mi cuerpo si mi cuerpo lo miro desde la visión atómica, por tanto lo grande y lo pequeño son iguales y eso es válido para cualquiera de nosotros.

Al igual que mi pensamiento coordina e influye en mi cuerpo, si soy igual que el Universo, una Mente Universal es la que coordina e influye el espacio en el que existo.
El pensamiento es energía y todo es un pensamiento manifestado.
La energía ni se crea ni se destruye solo se transforma, por tanto si yo soy energía soy eterno.
Yo soy pues un eterno creador con mi pensamiento.

Sin embargo tanto si lo es como si no lo es     -y yo si creo que lo son-     que creamos o no en esas cosas no quedan afectadas para nada.
Todo es lo que es.


Y yo ahora que sigo creciendo y y sigo adquiriendo conciencia siento, creo y sé que Dios está en mi interior .
Y ahora que he crecido y he adquirido conciencia, y que sigo creciendo y que sigo adquiriendo conciencia sé, siento y creo que Dios está también en el exterior.




domingo, 8 de julio de 2012

A dream


Es cuestión de velocidad.
Pensamos más rápido que hablamos.
Hablamos más rápido de lo que escribimos pero más lento de lo que pensamos.
Escribimos más lento de lo que hablamos y de lo que pensamos.



Y muchas veces cuando escribo en este blog no acierto a escribir todo lo que pienso porque escribo más lento de lo que pienso y muchas veces me digo ojalá pudiera lo que escribo hablarlo de viva voz para expresar todo lo que pienso.

La transmisión oral siempre ha sido importante y es en lo que está basada la trasmisión de conocimientos desde la remota antigüedad.

Cuando hay una transmisión oral se producen varios misterios mágicos.
Hay un contacto visual, hay un intercambio de energía magnética entre quienes hablan.
Cuando hablamos, al igual que se produce en el mecanismo del contagio por respiración, emitimos por la boca en cada respiración células que contienen información y esas células, al igual que en el caso del contagio, entran en la persona que escucha.
Es el mecanismo del que nos ha dotado la mente que instruye el universo para que nos reconozcamos puesto que esa información genética hace que haga mío lo que es del otro y viceversa.

Hace tiempo que empecé a escribir en este mi blog como ejercicio personal.
Muchas veces me entretengo viendo la posibilidad que me da este blog de ver desde dónde me leen y me ha sorprendido ver que lo han hecho desde muchos lugares de todo el planeta.

Un sueño y que es un anhelo para mi es poder algún día poder desplazarme a esos lugares de en dónde me leen y poder hacer una transmisión oral de lo que escribo y hablar de lo que escribo y de lo que pienso.
De momento es un sueño, y los sueños son como las estrellas te guían.

En todo caso quería darte las gracias por leerme.


domingo, 1 de julio de 2012

Sin ti nada sería igual


Acabo de ver una película por televisión que por televisión ya he visto varias veces.
Siempre me emociona verla.
Verla hoy tambien me ha emocionado.

Me emociona el mensaje que transmite y hoy tambien me ha emocionado los recuerdos que me hablaban de mi historia personal, recuerdos de cuando veía esa misma película con mis padres y con mis tios, cuando la veía con mi familia siendo aún yo pequeño, pero no es de eso de lo que quería hablar.

La película se titula: “¡Qué bello es vivir¡” -  It's a Wonderful Life” de F. Capra's



En la película y casi al final, el protagonista tiene la oportunidad de vivir y de ver lo que habría sido de la vida y de todos los que vivieron cerca de él si él no hubiese nacido y que es lo que desea casi al final de la película.

Lo mismo pasa, lo mismo pasaría si nosotros tuviésemos esa misma oportunidad que tiene el protagonista.

Nada sería igual, si nada sería igual si no hubiésemos nacido, si no estuviésemos aquí y ahora. Nada sería igual en el aquí y el ahora del ayer, del antes de ayer y del antes del antes del anteayer.
Sí estoy seguro, sin la presencia de uno cualquiera de nosotros el hoy no sería para nada parecido, no sería igual.

Pero, como en la ficción de la película, eso pasaría no solo si faltase un solo ser humano, pasaría también lo mismo si faltase una sola gota de agua del océano, una sola planta o un solo animal. Pasaría también lo mismo si en una enorme e inmensa playa de arena le quitásemos un solo grano de arena. La playa ya no sería la misma playa de antes de quitárselo.

¿Un solo grano de arena? Si
Si a una clepsidra le quitamos un solo grano de arena el tiempo que mide ya no es el mismo.

 


Una vez una ventisca fuerte de viento barrió la superficie de la playa y elevó una cantidad inmensa de arena. Algunos de estos granos que el viento barrió entraron en las rendijas de una casa y una vez dentro de esta casa algunos de estos granos de arena entraron en el interior de una maquinaría de precisión de un reloj. El resultado es que hubo que desmontar varias veces el mecanismo de esa sofisticada maquinaria porque un solo pequeño y diminuto grano de arena bloqueaba las aspas de uno de los pequeños mecanismos de engranaje…


 …y era un solo y diminuto grano de arena.

Una de las cosas que me llaman poderosamente la atención y antes que a mí ha llamado poderosamente la atención a otros pensadores que pensaron en ello antes que yo, es la forma de trabajar y de crear el Universo.

La idea de abundancia está siempre presente, es como si quisiera grabar en nuestro más profundo ser la idea de inmensidad, de abundancia, de infinito, es como si fuese una ayuda para que la humildad prevalezca sobre la arrogancia.


Un grano de arena es muy pequeño y al verlo ampliado al microscopio nos da una imagen diferente de algo a lo que no solemos prestarle mucha atención. Sin embargo aún tan pequeño un simple grano de arena pudo detener la maquinaria del reloj de mi historia.

Un simple grano de arena también sé, porque en la escuela me enseñaron, que puede rayar la superficie pulida de un diamante y ninguno, a pesar de la cantidad infinita que hay, es igual a otro.

Mirando la inmensidad del Universo, con sus incontables planetas, galaxias, soles y estrellas, el hombre puede llegar a sentirse como un simple grano de arena. 
Pero como en mi visión de la playa, si falta un ser humano solo, como un solo grano de arena en la playa, nada es igual.


La gran Mente Universal ha sabido cómo en lo más pequeño almacenar lo más grande.

Una sola gota de agua contiene toda la información del océano al que pertenece.
Un solo átomo contiene una infinita capacidad de energía concentrada.
Un simple grano de arena es más duro que el diamante.
Un simple ser humano es un Dios en potencia…

…un grano de arena es enormemente pequeño, sin embargo ningún grano de arena es igual a otro y un solo grano de arena puede detener un mecanismo sofisticado.

Del mismo modo que un grano de arena un ser humano aun siendo pequeño es infinitamente grande con inimaginables posibilidades y también, como un grano de arena, ningún ser humano es igual a otro.

…por eso si solo falta uno nada es igual.


por eso te doy las gracias de estar aquí,
...por eso me emociona tanto la película: “¡Qué bello es vivir¡”.
por eso...